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HORÓSCOPO LEO | Leo

El signo del zodiaco leo por Amiluz Conde

Un signo zodiacal extraño: Cáncer (COPY 1)

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El horóscopo Leo de Amiluz Conde, tu astróloga particular

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Cáncer es el signo más extraño del Zodiaco porque la Luna, reina de las noches y de los mundos cósmicos, lo influye dramáticamente.

La Luna empieza el 22 de junio su ascensión hacia su poder máximo, que se va intensificando hasta el 22 de julio. Cáncer resulta señalado prodigiosamente por la primordial importancia de este planeta, el más «activo» de todos y el único signo zodiacal por debajo de su dominante.

La Luna, dominadora de las fuerzas naturales, de la vida sentimental y de la sensualidad, imprime tan múltiples impulsos a los nacidos en Cáncer, que a veces se vuelven completamente incomprensibles para las personas que los rodean.

La Luna les confiere una movilidad de espíritu que Llega al paroxismo, una intuición que es casi un don de adivinación y cualidades de médium que siempre los condena a sufrir una gran tensión nerviosa. También regula la vida femenina, la fertilidad, el embarazo y la maternidad.

Si la influencia de la Luna no fuese corregida —como sucede en la mayoría de casos - por uno le sus influjos benéficos podría llevar a la extravagancia, al histerismo y a las perturbaciones mentales.

Especialmente en el plenilunio y en el cuarto creciente, su influjo reviste el carácter más nefasto para las personas hipersensibles, y en ocasiones arrastra a los peores extremos a los espíritus desequilibrados (asesinos de la Luna llena).

Qué decir de los estados de ánimo del nacido en Cáncer, que de antemano debe contar con esta verdadera luz negra

Por de pronto se ha de advertir que no es ni será nunca un hombre o una mujer como los demás, porque la Luna lo ha dotado de esa segunda naturaleza a la par prodigiosa y peligrosa que se llama imaginación.

El nacido en Cáncer es imaginativo hasta el punto de llegar al desdoblamiento de su personalidad.

La espiritualidad de los del signo Leo


Leo prefiere siempre las cosas grandes, ya si por fortuna nace en él un amanecer de poseerlos como por el de lucirlos y causar impacto.

Si un Leo no consigue salir adelante se torna neurasténico y arrogante. Esta debilidad en su fuerza vital le atenaza con continuas reflexiones y preocupaciones.

Muchas veces esta ingenuidad acaba perjudicándole. Para él es incomprensible que no se tenga su mismo “código de honor”.

Las acepta siempre aunque se dé cuenta, pero raramente advierte la mera adulación. No se ofende, es elegante en el perdón. Le gusta muchísimo ostentar su riqueza, ser magnánimo, incluso más de lo necesario.

No soporta las cosas escuálidas y míseras; le cuesta admitir las críticas a su persona; odia las intrigas y las complicaciones y tiende siempre a no ser mezclado en ellas.

Los Leo saben utilizar toda su energía para no encontrarse en condiciones desfavorables. Generalmente lo logra, gracias a su notable constancia y a su profundo tesón.

El bienestar es para él no tan sólo una cosa muy agradable a la que aspira, sino una necesidad, como en el amor. Vigoroso, posee una positiva concepción de la vida y de las metas que quiere conseguir.

No siendo excesivamente espiritual, se presta a realizar meditaciones profundas; apunta al éxito y al poder logrando con frecuencia alcanzar aquello que se ha propuesto.

Muestra gran aprecio por el dinero, pero tiene importantes gestos de generosidad, especialmente cuando pueden originar admiración hacia su persona.

Si da, quiere hacerlo por propia iniciativa, sin que le sea pedido. Lleno de fe en sí mismo, además de ser dispuesto y voluntarioso, posee una fuerte personalidad, la cual quiere poner en evidencia y que sea reconocida por todos.

Tiene grandes dotes de organización. En las decisiones es puntilloso, impaciente, la mayoría de las veces descuida los detalles para llegar a una rápida conclusión; aspira a la independencia absoluta, es sensible a la estima incondicional y nada le satisface más que el reconocimiento de sus propias cualidades.